lunes, 29 de agosto de 2016

La dislexia un problema muy común en nuestras aulas.

Si os interesa saber un poquito más sobre la dislexía, os recomiendo que leáis esta entrada en la que he tratado de recoger lo más característico de la dislexia. A veces nos encontramos en nuestras aulas, niños con distintos problemas de aprendizaje o incluso de conductas que nos desconciertan y a las que solemos atribuir que son por ser niños vagos. Con esta entrada pretendo que aquellos a los que os preocupe el tema tengáis información para hacer frente a estas dificultades y que sirva para ayudar a evitar un posible fracaso o incluso fobia escolar, a algunos de nuestros alumnos. 



Dislexia

 La dislexia  es el trastorno que presentan algunos niños en la adquisición de la lectura a pesar de tener un coeficiente intelectual normal y sin otros problemas físicos o psicológicos que puedan explicar dichas dificultades.

 Afecta en igual medida a niños y niñas, sin embargo en la práctica es más frecuente ver a niños que a niñas. según las estadísticas se puede esperar que en cada aula de 25 alumnos haya al menos un niño con esta dificultad para el aprendizaje.

Siendo la dislexia en principio un problema de aprendizaje, acaba por crear una personalidad característica que en el aula se puede traducir en la  aparición de conductas disruptivas, hablar, pelearse, no trabajar,.. como formas de obtener el reconocimiento que no puede alcanzar por sus resultados escolares.

 En ocasiones va unida a otros problemas de aprendizaje escolar, tales como la disgrafía (dificultades en el trazado correcto de las letras, en el paralelismo de las líneas, en el tamaño de las letras, en la presión de la escritura...) y en fases posteriores aparece la disortografía (dificultades para el uso correcto de las reglas de ortografía, desde las que se llaman de ortografía natural a las de nivel más complejo.)
puede ir también  unida a dificultades de pronunciación, con mayor incidencia en la dificultad de pronunciación de palabras nuevas, largas o que contengan combinaciones de letras del tipo de las que le producen dificultades en la lectura.

¿Cómo nos damos cuenta?


En el aula la dislexia se puede detectar inicialmente por el retraso en el aprendizaje de la lecto-escritura, las peculiaridades que se dan cuando consigue iniciar el aprendizaje, la lentitud, la tendencia al deletreo, la escasa comprensión lectora debida a la falta de ritmo , la ausencia de puntuación.

 A medida que los cursos pasan, los problemas se agudizan, ya que el estudio, y el trabajo escolar en general se basa en las habilidades que el niño no tiene y se retrasa progresivamente. así, la dificultad lectora, la escasez de comprensión, llevan a malos resultados escolares, Baja autoestima,  actitudes de desgana y conductas en ocasiones, disruptivas, perturbadoras del buen funcionamiento del clima del aula.
 Con gran frecuencia  al niño se le tacha de vago, distraído y se atribuye a estas características sus malos resultados escolares, presionándole para que trabaje, atienda, y de alguna manera menospreciándolo por su incapacidad para aprender.
Eimportante  los docentes detectemos los problemas de  dislexia si queremos contribuir a su solución y no aumentar los problemas que estos niños tienen En primer lugar hay que descartar la existencia de otras problemáticas como son defectos en la audición, en la visión C.I. bajo, retrasos en el desarrollo,  lesiones cerebrales que afecten al área del lenguaje etc.
Algo que puede guiar en el diagnóstico, además de las dificultades de lecto-escritura, es la existencia de dificultades similares en la familia. las dificultades fonológicas (de correcta repetición de determinadas palabras ) y las dificultades de pronunciación, si no hay una dislalia clara, pueden orientar hacia la dislexia.
La lateralidad cruzada o no definida, suele ir ligada a la dislexia.
En un aula se puede detectar una posible dislexia  cuando nos encontramos  errores del tipo:
En la lectura,   desconocimiento de más o menos letras, hasta las adiciones, omisiones, repeticiones, inversiones, cambios de línea, lectura con falta de ritmo, ausencia de puntuación, acentuación y entonación, dificultades en sílabas compuestas, inversas, palabras largas o nuevas, o con acumulación de dificultades de pronunciación, dificultades con la g y la j, con la c y la z, confusiones en letras simétricas :d/b, p/q, d/p, letras de pronunciación similar : m/n, m/p, b/p, b/m... cuando son mayores, típicamente inician la lectura de una palabra larga y acaban con otra que aparentemente se inventan. esto es debido a que por falta de agilidad y práctica no hacen la adecuada previsión de lo que viene a continuación, como hacen los buenos lectores.

En la escrituracuando se le pide que escriba de una manera espontánea, generalmente se producen estos fenómenos:
1.- Dificultad inicial para imaginar la historia o si la ha imaginado adecuadamente, se siente incapaz de expresarla por escrito o reacio a hacerlo. consume mucho en tiempo antes de iniciar el trabajo. a veces es preciso sugerirle los temas y el cómo expresarlos.
2.- El niño necesita un tiempo excesivo para escribir su relato.  En ocasiones puede tardar 15 o 20 minutos para escribir dos línea.
3.- La escritura en sí puede indicar disgrafía , la forma a veces incorrecta de coger el lápiz, la forma de realizar los giros en las letras con grafías curvas etc.
4.- Discrepancia entre lo escrito y el lenguaje oral del niño. A veces utilizan una sintaxis extraña, omite  nexos y las palabras de función, así como  los signos de puntuación.
Ante estas evidencias  debemos solicitar un valoración psicopedagógica para un diagnóstico en profundidad.

Intervención Educativa

La dislexia se presenta en muchos grados, desde pequeños problemas superables en breve plazo, hasta una dificultad que se arrastra de por vida y que puede llegar a afectar profundamente a toda  las áreas de lenguaje. el tratamiento  precoz  suele derivar en resultados positivos y una clara mejora en el rendimiento escolar. 
La mayor o menor efectividad va a depender de factores tales como la profundidad del trastorno, el nivel de motivación, inicial o que se le consiga inculcar, grado de implicación de la familia y el profesorado, adecuado diagnóstico y tratamiento, duración y seguimiento del trabajo... El niño disléxico presenta características de personalidad que a veces se atribuyen a otra cosa, pero que tienen que ver con su problema de aprendizaje.

 En el  tratamiento de la dislexia  además de fichas de lateralidad, orientación espacial, grafomotricidad, orientación temporal, seriaciones, etc....es importante  volver a aprender la lectoescritura (El "sobreaprendizaje" recomendado por Thomson) , adaptándola a su capacidad, siempre teniendo en cuenta su autoestima a través de la Pedagogía del Éxito, partiendo de lo que niño realmente sabe y haciéndole ver sus logros por pequeños que estos sean.
Dentro del aula podemos llevar acabo :
1. Hacer saber al niño que nos interesamos por él y que queremos ayudarle, él se siente inseguro y preocupado por las reacciones del profesor.
2. Dele atención individualizada siempre que sea posible. hágale saber que puede preguntar sobre lo que no comprenda.
3. Evaluar sus progresos en comparación con él mismo, con su nivel inicial, no con el nivel de los demás en sus áreas deficitarias. Ayúdele en los trabajos en las áreas que necesita mejorar.
4. Asegurarnos de que entiende las tareas, pues amenudo no las comprenderá. dividir las lecciones en partes y comprobar , paso a paso, que las comprende ¡un disléxico no es tonto! puede comprender muy bien las instrucciones verbales .Ayudarle en los trabajos que necesite mejorar.
5. La información nueva, debe repetírsela más de una vez, debido a su problema de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de atención.
6. Puede requerir más práctica que un estudiante normal para dominar una nueva técnica.
7. Ayudarle a  relacionar los conceptos nuevos con la experiencia previa.
8. Darle tiempo: para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo. si no hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones para mostrarle sus conocimientos. en especial para copiar de la pizarra y tomar apuntes.
9. Alguien puede ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial los exámenes. muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones oralmente.
Si lee para obtener información o para practicar, tiene que hacerlo en libros que estén al nivel de su aptitud lectora en cada momento.
10. Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura. hacerle notar aquellos sobre los que se está trabajando en cada momento y utilizar también la autocorrección.
11. Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa.
12. Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que a los demás alumnos de la clase. se cansa más que los demás. procurarle un trabajo más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo.
13. Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar de señale aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance, hay que elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible.
14. Evitar compararle con otros alumnos, es fundamental ser consciente de la necesidad que tiene de que se desarrolle su autoestima, no hacerle leer en voz alta en público contra su voluntad, es una buena medida el encontrar algo en que el niño sea especialmente bueno y desarrollar su autoestima 
mediante el estímulo y el éxito.
16. Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los instrumentos alternativos a la lectura y escritura que estén a nuestro alcance: calculadoras, magnetófonos, tablas de datos...,si su disgrafía es muy importante permitir que escriba en ocasiones a su manera.


Consecuencias en la escuela


Es característico que  estos niños destaquen por  la falta  de atención que presenta  debido al esfuerzo intelectual que tiene que realizar para superar sus dificultades perceptivas específicas, suelen presentar un alto grado de fatigabilidad, lo cual produce una atención inestable y poco continuada. por esta causa, los aprendizajes de lectura y escritura les resultan áridos, sin interés, no encontrando en ellos ninguna motivación que atraiga su atención. este problema se agudiza con el tiempo si el aprendizaje de la lecto-escritura se retrasa, pues el trabajo escolar exige cada vez más de estas habilidades y el niños se distancia cada vez más de lo que ocurre en el aula. En ocasiones compensa un tanto su dificultad, si se le consigue motivar  mediante la atención auditiva a lo que se dice en el aula, para que aprendan por esta vía.
 En general se produce:
Desinterés por el estudio, en especial cuando se da un medio familiar y/o escolar poco estimulantes. sus calificaciones escolares son bajas y con frecuencia son marginados del grupo y llegan a ser considerados (y a considerarse a sí mismos) como niños con retraso intelectual.
La posición de la familia y con demasiada frecuencia, de los profesores es creer que el niño tiene un mero retraso evolutivo (o intelectual en casos extremos) o bien, lo más frecuente, que es un vago, lo que se le reprocha continuamente, con consecuencias funestas para la personalidad del niño, que se rebela frente a la calificación con conductas disruptivas para llamar la atención o se hunde en una inhibición y pesimismo cercanos a la depresión. Se producen a veces también mecanismos compensatorios como se describen a continuación:

Inadaptación personal. es frecuente encontrar en los niños disléxicos una serie de rasgos característicos que denotan cierto desajuste emocional como por ejemplo un  sentimiento de inseguridad, compensado por una cierta vanidad y falsa seguridad en sí mismos . en general la franqueza, la explicación de su problema, la incidencia en que su capacidad intelectual es normal o superior, ayudan a crear un clima que favorece la intervención del terapeuta. la dificultad estriba en generalizar esa actitud positiva al resto del entorno de los niños: familia y escuela.


 En definitiva, todo profesional de la enseñanza debería conocer algunas nociones   sobre dislexia y tener en cuenta estas orientaciones en la medida de lo posible. se evitarían muchos problemas en las aulas.

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